“Crece la terapia online: la usan uno de cada tres psicólogos.” (Clarin)

Nota publicada en el Diario Clarín el 06/08/12

Recurren al chat o Skype. Y más pacientes eligen esta modalidad por falta de tiempo o para evitar el estrés del viaje al consultorio. Afirman que es tan efectiva como la presencial. Qué tener en cuenta.

La terapia psicológica online en la Argentina tuvo su primer capítulo con la crisis de 2001/2002, que llevó a miles de personas a emigrar buscando nuevas oportunidades laborales y recurrieron al chat o al Skype para poder continuar las sesiones con su terapeuta. Pero desde entonces no dejó de crecer y hoy ya uno de cada tres psicólogos atiende a través de Internet. La famosa “Villa Freud” se está mudando a la Web.

Terapia Online“Hay terapeutas que prefieren el chat u otros que preferimos Skype, pero muchas usamos veces ambos. Cuando un paciente siente vergüenza de contar algo, le ofrezco la opción de que lo escriba y trabajemos ciertos contenidos por chat. En la psicoterapia online el paciente y el terapeuta no se encuentran en el mismo lugar físico, pero tienen un punto de encuentro psíquico ”, explica la licenciada Adriana Guraieb, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).

Migraciones de los pacientes, actividades laborales que les exigen viajar en forma continua, falta de tiempo para ir al consultorio del terapeuta, la distancia para desplazarse hasta allí o las complicaciones del tránsito son las principales causas que explican este auge. Y también el conocimiento y el acceso a la tecnología a través de las redes sociales, que posibilitó que sean los adultos jóvenes quienes más utilizan este tipo de servicio, cuentan en la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APdeBA), entidad donde ya el 35% de sus miembros atiende por esta vía.

Según los especialistas que atienden de esta forma, estos tratamientos representan entre el 15% y el 50% del total de su actividad . Si bien en nuestro país no existen estadísticas, un estudio de la Clínica Mayo de Estados Unidos relevó que esta modalidad tiene más aceptación en personas de entre 25 y 55 años, especialmente en las mujeres que trabajan. Aquí los terapeutas conceden que el perfil es similar.

“La modalidad online responde a una necesidad imperiosa de nuestra sociedad de poder recibir apoyo y mantener una terapia a pesar de las dificultades del medio ambiente y de la vida agitada de nuestros días . Mis pacientes online han avanzado en sus vidas de una forma que tal vez no sería posible si tuvieran que trasladarse físicamente al consultorio”, dice la licenciada Beatriz Bergman, psicóloga clínica y máster en programación neurolingüística. Terapeutas y pacientes destacan que de esta forma se ahorra mucho del estrés que hoy implica llegar al consultorio y que la flexibilidad horaria facilita la continuidad del tratamiento (ver Testimonios abajo).

La terapia online suele tener la misma duración que la convencional (entre 30 minutos y una hora por sesión dependiendo del terapeuta). Los costos son iguales que en las sesiones cara a cara. “La frecuencia varía de una a cuatro sesiones semanales en función de la necesidad de cada persona. Como parte del encuadre, les aclaro que yo trabajo en mi consultorio y les pido a los pacientes que también lo hagan siempre desde el mismo lugar”, puntualiza Liliana Manguel, psicoanalista y miembro titular de APdeBA.

Terapia Online hombreEl “contrato” y el “encuadre”, afirman los especialistas, deben ser siempre acordados y por eso recomiendan realizar varias entrevistas de prueba para constatar si la terapia será factible en cada caso. También aseguran que la pérdida del contacto cara a cara no influye en el resultado del tratamiento . Manguel explica que en este abordaje no se habla de ausencia fáctica, sino de una presencia diferente. “La falta de contacto corporal, visual y olfativo lleva a que se agudicen otros sentidos como el auditivo. Lo que también resulta diferente es el tema de los silencios. Muchas veces a la distancia son más difíciles de tolerar. Es importante diferenciar si son resistenciales, para reflexionar o comunicar algo, o si es que simplemente se cortó la línea ”, dice.

Sin embargo, la licenciada en psicología Adriana Martinez, coordinadora asistencial de la Fundación Buenos Aires, tiene una mirada más crítica y sostiene que es importante como analista tener en claro qué se pierde en la situación virtual. “Eso, más allá de lo obvio, debo evaluarlo con cada paciente, caso por caso. Estar muy advertido de que, las más de las veces, este tipo de tratamientos resultan inviables por diferentes motivos. Y actuar con responsabilidad, fijar reglas claras para el funcionamiento. Por eso es indispensable contar con la posibilidad de ver al paciente personalmente, aunque sea esporádicamente”, concluye. Es importante estar alerta al profesionalismo de los analistas para evitar caer en improvisados y también poder tener siempre un camino alternativo de contacto entre el terapeuta y el paciente.

 

Algunos testimonios.

“Te olvidás de que estás conectado a la computadora”

Ernesto Saloni (40) es licenciado en administración de empresas y trabaja en una empresa multinacional. Por sus ocupaciones laborales se ve obligado a viajar frecuentemente al exterior y esto lo hacía perder la cotidianeidad de las sesiones. Por eso, desde hace un año empezó a recurrir a la terapia online y asegura que le dio muy buenos resultados.
“Esta flexibilidad es muy útil para mí, dada mi necesidad de viajar y la diferencia de los husos horarios. En Buenos Aires me conecto desde mi casa y a veces también lo hago desde la empresa, en una sala que reservo para mí. Cuando viajo me conecto típicamente desde la habitación del hotel en el que me estoy hospedando”, cuenta este ejecutivo.
Ernesto es otro paciente convencido que no duda a la hora de recomendar esta terapia, y también él sostiene que no hay que tenerle miedo a la tecnología: “Llega un momento en que te olvidás de que estás conectado con la otra persona por una computadora. Es como si estuvieras en la misma habitación con tu terapeuta”. A él también lo “descontracturado” del tratamiento le funciona: “Hacerlo en el ambiente relajado de mi casa o de la habitación del hotel me da mejores resultados que estar pensando que tengo que salir del consultorio y enfrentar el tráfico. Además puedo tomar mate durante la sesión, lo cual me ayuda a relajarme y sentirme bien”, concluye.

“No viajar es un gasto menos de energía”

Cecilia Bonel (50) es viuda, luego divorciada, tiene una hija de 12 años y desde hace tres sigue una terapia online con su psicoanalista. Cuenta que a la hora de iniciar la sesión se encierra en el dormitorio de su casa, y que durante 45 minutos lo convierte en la extensión del consultorio/diván.
“Elijo esta terapia por convicción y compromiso con mi gimnasia psicoanalítica. Me encuentro trabajando a 100 kilómetros del consultorio de mi analista y frente a esta coyuntura opté por continuar mi tratamiento por la vía online”, cuenta.
Cecilia, licenciada en comercio internacional, rescata la importancia de haber vivenciado unos años de terapia presencial con su analista para poder animarse a probar con ella esta nueva metodología con la intermediación de Internet. “Nuestro vínculo se desarrolló y cimentó con mis visitas semanales de tal forma que hoy en día no encuentro diferencias y en todo caso siempre semejanzas entre una y otra forma”.
Ella está convencida de que el principal beneficio de esta terapia es que le proporciona “un motivo menos de estrés. Se me hacía muy difícil continuar con mi terapia presencial considerando las distancias, el tránsito y sus cotidianas complicaciones y demoras. Es un gasto menos de energía que puedo derivar al resto de mi vida”, finaliza.

“Puedo tomar mate o un café y usar pantuflas”
Gloria Ferrari (51) es soltera, profesora nacional de inglés y licenciada en lengua inglesa. Tras cuatro años de hacer terapia cara a cara con su analista, en febrero de este año la profesional le sugirió la posibilidad de empezar con los encuentros vía Skype, en sesiones que duran una hora.
“Esta terapia me permite libertades de horario porque se puede flexibilizar de acuerdo a las necesidades del paciente. Además me resulta muy cómodo porque al estar en mi casa también me permite tomarme ciertas ‘libertades’ que no puedo tener en el consultorio”. ¿Cuáles son estas libertades? Gloria asegura que mientras charla con su analista, puede tomarse un café o cebarse unos mates, “o incluso fumar un cigarrillo o ir al baño. Además, el código de vestimenta es menos formal, ya que en casa puedo estar en ropa deportiva o hasta usar pantuflas”.
Gloria es una ferviente defensora de la terapia online. “La recomiendo puesto que se adapta a las necesidades de una sociedad que vive corriendo y carece de tiempo físico para trasladarse a un consultorio. No hay diferencias en cuanto a los resultados. El compromiso terapeuta-paciente es el mismo. Creo que el único tema es que las personas deben perder el miedo a la tecnología para animarse a este tipo de terapia”, sugiere.

POR ALEJANDRO GORENSTEIN
Nota publicada en el Diario Clarín el 06/08/12

http://www.clarin.com/tendencias/Villa-Freud-Web_0_750524996.html

 

 Si deseas realizar Skype Counseling con la Consultora Psicológica Jessica Ruidiaz ingresa AQUI:

http://jessicaruidiaz.com/category/servicios-atencion/skype-counseling/

Dejame tus comentarios