Mi embarazo después de la pérdida. Declaración de Derechos.

Mi embarazo después de la pérdida. Declaración de Derechos.

 

Estar embarazada después de haber perdido un hijo en el vientre o después de nacer es muy movilizante. Nadie sabe muy bien que hacer y la mezcla de sentimientos reina durante los nueve meses. Aquí les presentamos este texto que nos puede aclarar un poco a todos de que se trata esta nueva experiencia.

Embarazo luego de la pérdida

  1. Tengo el derecho a llorar a mi hijo o hijos que murieron ya sea durante el embarazo o después de su nacimiento. Durante mi actual embarazo tengo el derecho a estar triste por mis pérdidas anteriores.
  2. Tengo el derecho a tener miedo, ansiedad y temor. Yo ya sé lo que es perder. Sé lo que se siente que el “nunca me va a pasar” me suceda en realidad. Ya me ha pasado lo peor, y sé que podría pasar de nuevo. Por favor, no minimicen mi realidad minimizando mis miedos.
  3. Tengo derecho a recibir apoyo. Lo necesito ahora más que nunca. Especialmente de mi familia, amigos, otras madres en duelo, profesionales de salud mental, y del equipo de salud que atiende mi actual embarazo.
  4. Tengo el derecho de buscar el consuelo de otros cuando sea necesario. También tengo el derecho a rechazar la los consejos o recomendaciones para ser fuerte que otros me dan y que no pedí, ni quiero oír ni creer en este momento.
  5. Tengo el derecho a que los médicos me crean. Yo soy la experta en mi cuerpo, en mi bebé y en este embarazo, mis preocupaciones deberán ser tomadas en serio. Si no se toman en serio, puedo y voy a encontrar un médico o partera que respete mi experiencia y el conocimiento que tengo de mi misma, y que escuche mis necesidades.
  6. Bebé arco irisTengo el derecho de planificar y tener la experiencia de parto que yo elija. Se trate de una cesárea o parto vaginal, tengo el derecho de planear y esperar la experiencia del nacimiento que considere que será la más sanadora para mi. Yo entiendo de primera mano que la vida no siempre va según los planes, pero todavía tengo el derecho a proyectar desde ahora para que las cosas resulten diferentes.
  7. Tengo el derecho de no asistir a baby showers, cumpleaños, fiestas y otros eventos que están haciendo para mí. Rechazar una invitación a un baby shower durante el embarazo después de la pérdida no es egocéntrico o grosero; se llama “instinto de conservación”.
  8. Tengo derecho a sentir la alegría y la esperanza de esta nueva vida que llevo adentro mío. Soy libre de esperar que este niño traiga un poco de sanación y felicidad a mi vida.
  9. Tengo el derecho de NO estar bien. He pasado por una de las peores experiencias que una persona puede atravesar, he perdido a un hijo y la maternidad de ese niño. Debido a esto me he ganado el derecho a no estar bien durante este embarazo después de la pérdida. Si alguien tiene un problema con eso, entonces esa persona no puede estar en mi vida en este momento.
  10. Tengo el derecho a llorar a mi hijo/os que murió ya sea durante el embarazo o después de su nacimiento. El hecho de que esté embarazada de nuevo no significa que me deje de doler todo lo que he perdido.
  11. Tengo el derecho de celebrar o no celebrar este embarazo. El embarazo después de la pérdida es difícil. Podría ser la cosa más difícil que he hecho después de haber perdido a mi hijo. Tengo el derecho de estar confundida acerca de la danza de la alegría y el dolor que fluye continuamente a través de mí, mientras espero una nueva vida y siento dolor por otra que perdí.

 

Fuente: http://www.pregnancyafterlosssupport.com/pregnancy-loss-bill-rights/
Traducción y adaptación: Dra Agostina Bianconi y María Esther Olivera (Equipo Fundación Era en Abril – Organización que brinda apoyo a padres de bebés fallecidos en el embarazo, parto o después de nacer – www.eraenabril.org)

Si estás embarazada luego de una pérdida y sentís que necesitás acompañamiento psicológico por favor no dudes en comunicarte conmigo. Estoy para acompañarte.

consultoriopsi-eea@hotmail.com

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El embarazo después de perder un bebé.

El embarazo después de perder un bebé.

“En todas estas situaciones, el marco de referencia de los padres para el siguiente embarazo es su experiencia anterior. Estos padres han perdido la inocencia. La probabilidad estadística les ha traicionado, y cuando se ha producido una muerte, viven con constante ansiedad pensando que la muerte puede golpearles de nuevo (Kowalski, 1991).”
 
“En los doce últimos años, el trabajo con familias en las que se da un nuevo embarazo después de uno anterior malogrado ha ayudado a identificar diferentes fases de evolución en la gestación a medida que las familias viven el nuevo embarazo (O’Leary & Thorwick, 1994).

Son éstas:

• Trabajar el miedo a otro embarazo anormal.
• Trabajar la evitación del vínculo afectivo por temor a perder al bebé después.
• Superar la falta de voluntad para recuperarse de la pérdida por lealtad al bebé que murió.

Nuevo embarazo luego de la pérdida.Hemos observado cómo todos los miembros de la familia, incluyendo los niños, se enfrentan a las cuatro primeras tareas. Algunos hombres deben llevar a cabo también un esfuerzo adicional: superar el miedo a perder a su compañera si la muerte perinatal anterior supuso una emergencia médica para la vida de la madre.

El conocimiento de estos aspectos del embarazo, junto con la información disponible en la literatura, han servido para desarrollar el marco de experiencias de los padres en aquellas relaciones padre-hijo que se inician en la fase prenatal. Al tiempo que viven su duelo y necesitan hablar del bebé que murió, estos padres deben también iniciar su relación con el nuevo bebé. Hasta que su papel como padres de un bebé que murió no sea reconocido y validado, les costará comprender que este es realmente un bebé distinto (O’Leary, Parker & Thorwick, 1998) y tendrán dificultades para implicarse en el nuevo embarazo.”

En el primer trimestre es raro que los padres experimenten la emoción inicial del embarazo. Los propios padres de la pareja embarazada —los futuros abuelos—muestran su sorpresa al descubrir que no están contentos. Mientras que la familia y los amigos piensan que quedarse embarazados de nuevo les ayudará a sentirse mejor y sentirse ilusionados, en lugar de ello surge un nuevo temor: el de perder también a este bebé. Muchos de estos padres no quieren decir a nadie que están embarazados. No quieren que les digan “ahora podréis ser felices de nuevo”. Al estar tan asustados, no quieren participar de los sentimientos de alegría de los demás. Para estos padres, eso sería como negar al bebé que murió.

Durante el segundo trimestre las parejas se enfrentan a decisiones tales como someterse o no a pruebas neonatales adicionales. Discutirlo es útil para ayudarles a escoger entre las distintas opciones durante la planificación del embarazo. En este período el miedo puede crecer al sentir los primeros movimientos del bebé. Los padres pensaban que estos movimientos les darían confianza, pero en vez de eso se cuestionan nuevamente si es demasiado movimiento o si los movimientos no son suficientes. Es habitual que se haga una ecografía a la semana 18-20, y conocer el sexo puede provocarles sentimientos encontrados. Algunas personas quieren un bebé del mismo sexo que el que murió, y otras quieren el sexo opuesto. Pueden experimentar un resurgimiento del dolor cuando empiezan a ser conscientes de que éste es un niño diferente y no es el niño que murió. Aceptar esto como un fenómeno común sirve de ayuda a los padres. Intelectualmente, comprenden que se trata de un niño diferente, pero emocionalmente siempre querrán la vuelta del otro niño.

La mitad del segundo trimestre puede ser una época de asentamiento, especialmente si el niño anterior murió a causa de una enfermedad que puede diagnosticarse a través de la ecografía, como por ejemplo la hipoplasia del hemicorazón izquierdo o una anormalidad genética. Pero incluso cuando saben que este bebé no tiene la enfermedad del anterior, muchas personas aún tienen miedo. Ahora saben que algunos bebés mueren, y no recuperarán la confianza hasta que no vuelvan a casa con un bebé sano.”

Las pruebas prenatales pueden comenzar en cualquier momento entre las semanas 28 a 32 de gestación. Esto puede ser de gran ayuda para los padres. Pueden obtener información objetiva sobre la salud de su bebé y sentirse aliviados al saber que alguien les está ayudando a vigilar el desarrollo del bebé. En el último trimestre, cuanto más se acerca la fecha estimada de parto, más miedo pueden sentir. No es raro que los padres digan “saquen al bebé como sea ahora que todavía está vivo”.

EmbarazoAdemás, este es un momento en el que la pareja están más expuesta a sus propias emociones. Las parejas dijeron que era más fácil para ellos no pensar en el embarazo y preocuparse por el trabajo. Cuando toman conciencia de que este bebé podría realmente nacer, necesitan ayuda para afrontar el parto tanto ellos como su pareja. Siempre que sea posible, sería conveniente facilitar a estas parejas clases de preparación al parto especiales. Si ello no es factible, ofrecerles al menos apoyo mediante la redacción de un plan de parto. Es extremadamente beneficioso para ellos visitar el área de dilatación y paritorios antes del parto. Aunque esto puede resultarles difícil, necesitan que les animemos a ello de forma amistosa. Lo ideal sería hacerlo de forma individualizada, no en grupo.

Muchas familias han descrito reacciones del síndrome de estrés postraumático cuando entran en el área de maternidad. Necesitan recrear sus sentimientos de forma que cuando llegue el momento del parto puedan concentrarse en ese parto y en ese bebé. Esto también es importante para las familias que tienen hijos mayores antes de su participación en una clase de preparación para los hermanos. Muchas veces estas familias han visitado el área de obstetricia en un momento determinado, ingresando por disminución de movimientos fetales o parto prematuro. Si esto ocurre, es preciso estar alerta ante la posibilidad de que esta sea su forma peculiar de “ensayar”.”

Sugerencias para quienes se enfrentan a padres como nosotros:

• Ofrezca su apoyo y sus servicios. Incluso si estos embarazos no son considerados de alto riesgo por razones médicas, las circunstancias emocionales tanto de los padres como del bebé que va a nacer los convierte en embarazos de alto riesgo.

• Valide como normales los miedos y ansiedades de los padres.

• Si ingresan en obstetricia por tener contracciones o disminución de los movimientos fetales, examine el expediente para ver cuándo perdieron al bebé anterior. Muchas veces experimentan contracciones o sienten que el bebé ha dejado de moverse en fechas próximas al aniversario de la pérdida del bebé anterior.

• Comprenda que mantener una relación distante con el bebé que llega es su forma de protegerse. Guíe poco a poco a los padres en la aceptación de que sería igualmente doloroso que este bebé muriese también y ellos no se hubieran permitido a sí mismos establecer vínculos afectivos con él. Ayúdeles a aprender a confiar en el bebé y en su intuición sobre quién es este bebé.

• Sea consciente de que los niños se contagian realmente de los sentimientos de la madre y que el bebé necesita palabras que expliquen esos sentimientos. De alguna forma, el bebé sabe que el o ella llegan después de una pérdida. Esto atañe al bebé porque el bebé que murió es parte de su familia.

Por Joann O’Yeray, MPH, MS.

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