TE VEO… – (Alethea Mshar)

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TE VEO….

 

Te veo llevando a tu hijo a terapia mientras tus amigos llevan a sus hijos a fútbol o a ballet.

Te veo escabullirte de la conversación cuando todos tus amigos presumen de logros y notas de exámenes.

Te veo hacer malabares con eventos y reuniones.

Te veo sentada al ordenador durante horas investigando sobre lo que tu hijo necesita.

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“Tu hijo es una buena persona” (Dr. Carlos Gonzalez, pediatra)

Feliz

 

Tu hijo es una buena persona.

Cuando una esposa afirma que su marido es muy bueno, probablemente es un hombre cariñoso, trabajador, paciente, amable… En cambio, si una madre exclama “mi hijo es muy bueno”, casi siempre quiere decir que se pasa el día durmiendo, o mejor que “no hace más que comer y dormir” (a un marido que se comportase así le llamaríamos holgazán). Los nuevos padres oirán docenas de veces (y pronto repetirán) el chiste fácil: “¡Qué monos son… cuando duermen!”
Y así los estantes de las librerías, las páginas de las revistas, las ondas de la radio, se llenan de “problemas de la infancia”: problemas de sueño, problemas de alimentación, problemas de conducta, problemas en la escuela, problemas con los hermanos… Se diría que cualquier cosa que haga un niño cuando está despierto ha de ser un problema.
Nadie nos dice que nuestros hijos, incluso despiertos (sobre todo despiertos), son gente maravillosa; y corremos el riesgo de olvidarlo. Aún peor, con frecuencia llamamos “problemas”, precisamente, a sus virtudes.

Tu hijo es generoso.

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Mi embarazo después de la pérdida. Declaración de Derechos.

Mi embarazo después de la pérdida. Declaración de Derechos.

 

Estar embarazada después de haber perdido un hijo en el vientre o después de nacer es muy movilizante. Nadie sabe muy bien que hacer y la mezcla de sentimientos reina durante los nueve meses. Aquí les presentamos este texto que nos puede aclarar un poco a todos de que se trata esta nueva experiencia.

Embarazo luego de la pérdida

  1. Tengo el derecho a llorar a mi hijo o hijos que murieron ya sea durante el embarazo o después de su nacimiento. Durante mi actual embarazo tengo el derecho a estar triste por mis pérdidas anteriores.
  2. Tengo el derecho a tener miedo, ansiedad y temor. Yo ya sé lo que es perder. Sé lo que se siente que el “nunca me va a pasar” me suceda en realidad. Ya me ha pasado lo peor, y sé que podría pasar de nuevo. Por favor, no minimicen mi realidad minimizando mis miedos.
  3. Tengo derecho a recibir apoyo. Lo necesito ahora más que nunca. Especialmente de mi familia, amigos, otras madres en duelo, profesionales de salud mental, y del equipo de salud que atiende mi actual embarazo.
  4. Tengo el derecho de buscar el consuelo de otros cuando sea necesario. También tengo el derecho a rechazar la los consejos o recomendaciones para ser fuerte que otros me dan y que no pedí, ni quiero oír ni creer en este momento.
  5. Tengo el derecho a que los médicos me crean. Yo soy la experta en mi cuerpo, en mi bebé y en este embarazo, mis preocupaciones deberán ser tomadas en serio. Si no se toman en serio, puedo y voy a encontrar un médico o partera que respete mi experiencia y el conocimiento que tengo de mi misma, y que escuche mis necesidades.
  6. Bebé arco irisTengo el derecho de planificar y tener la experiencia de parto que yo elija. Se trate de una cesárea o parto vaginal, tengo el derecho de planear y esperar la experiencia del nacimiento que considere que será la más sanadora para mi. Yo entiendo de primera mano que la vida no siempre va según los planes, pero todavía tengo el derecho a proyectar desde ahora para que las cosas resulten diferentes.
  7. Tengo el derecho de no asistir a baby showers, cumpleaños, fiestas y otros eventos que están haciendo para mí. Rechazar una invitación a un baby shower durante el embarazo después de la pérdida no es egocéntrico o grosero; se llama “instinto de conservación”.
  8. Tengo derecho a sentir la alegría y la esperanza de esta nueva vida que llevo adentro mío. Soy libre de esperar que este niño traiga un poco de sanación y felicidad a mi vida.
  9. Tengo el derecho de NO estar bien. He pasado por una de las peores experiencias que una persona puede atravesar, he perdido a un hijo y la maternidad de ese niño. Debido a esto me he ganado el derecho a no estar bien durante este embarazo después de la pérdida. Si alguien tiene un problema con eso, entonces esa persona no puede estar en mi vida en este momento.
  10. Tengo el derecho a llorar a mi hijo/os que murió ya sea durante el embarazo o después de su nacimiento. El hecho de que esté embarazada de nuevo no significa que me deje de doler todo lo que he perdido.
  11. Tengo el derecho de celebrar o no celebrar este embarazo. El embarazo después de la pérdida es difícil. Podría ser la cosa más difícil que he hecho después de haber perdido a mi hijo. Tengo el derecho de estar confundida acerca de la danza de la alegría y el dolor que fluye continuamente a través de mí, mientras espero una nueva vida y siento dolor por otra que perdí.

 

Fuente: http://www.pregnancyafterlosssupport.com/pregnancy-loss-bill-rights/
Traducción y adaptación: Dra Agostina Bianconi y María Esther Olivera (Equipo Fundación Era en Abril – Organización que brinda apoyo a padres de bebés fallecidos en el embarazo, parto o después de nacer – www.eraenabril.org)

Si estás embarazada luego de una pérdida y sentís que necesitás acompañamiento psicológico por favor no dudes en comunicarte conmigo. Estoy para acompañarte.

consultoriopsi-eea@hotmail.com

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¿Qué te enseñó tu hijo?

Lecciones de vida.

Adaptado por Joanne Cacciatore para padres dolientes y traducido por Carla Hoffmann

Amor

❤ He aprendido que a la gente no le importa cuánto sabes hasta que saben que te importa.

❤ He aprendido a no juzgar a los demás, por lo que pienso lo que digo y no digo lo que pienso.

❤ He aprendido que me está tomando mucho tiempo convertirme en la persona que quiero ser.

❤ He aprendido que un niño que sólo ha vivido unos momentos puede ser mi más grande maestro.

❤ He aprendido que puedo seguir adelante mucho después de que pensé que no podía más.

❤ He aprendido que somos responsables por lo que hacemos, independientemente de cómo nos sintamos.

❤ He aprendido que los héroes son aquellas personas que hacen lo que se necesita hacer, sin importar sus circunstancias personales.

❤ He aprendido que saber perdonar requiere de mucha práctica.

❤ He aprendido que los amigos se convierten en extraños y que los extraños se convierten en amigos.

❤ He aprendido que la ignorancia no es excusa para la falta de compasión.

❤ He aprendido que la ignorancia engendra ignorancia.

❤ He aprendido que algunas personas nunca, jamás entenderán.

❤ He aprendido que hay personas que me quieren mucho, pero que no saben cómo demostrármelo.

❤ He aprendido que el verdadero amor continúa creciendo, sin importar la más grande de las distancias.

❤ He aprendido que la comunidad en el dolor es la más fuerte de todas.

❤ He aprendido que no siempre es suficiente ser perdonada por otros. En ocasiones hay que aprender a perdonarme a mí misma.

❤ He aprendido que no importa cuán roto esté mi corazón, el mundo no se detendrá por mi duelo.

❤ He aprendido que la vida puede cambiar en cuestión de minutos.

❤ He aprendido que escribir, al igual que hablar, puede ayudar a disminuir mi dolor.

❤ He aprendido a confiar en mi.

❤ He aprendido que la gente que más quiero, siempre será arrebatada de mi vida demasiado pronto.

❤ He aprendido a dejar a mis seres queridos con palabras de amor. Puede ser la última vez que los vea.

❤ He aprendido que el amor no se mide por la cantidad de tiempo que tuve con alguien.

❤ He aprendido que hay dolor tan profundo que no tiene palabras… Al igual que el amor.

 

¿Qué te enseñó tu hijo?

He aprendido

 

Clr Jessica Ruidiaz
Presidente de Fundación ERA EN ABRIL
Consultora Psicológica especializada en Acompañamiento en duelo por muerte Gestacional, Perinatal e Infantil y nuevo embarazo luego de la pérdida. Turnos: clr.jessicaruidiaz@hotmail.com | (011)15-6172-6609

 

 

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“Cuando el alma se abre paso entre el dolor.” Por Clr Analia Forti

El dolor es un maestro existencial que enseña a través de experiencias vivenciales que desearíamos evitar y que sin embargo son las que construyen nuestros aprendizajes más profundos.

La experiencia de la pérdida de un ser querido es quizás el suceso más traumático del alma y constituye un quiebre en el modo de ver el mundo y de estar en él. En algunos la pérdida representa un quebranto en su fé y en otros un acercamiento a ella, pero a todos se nos rasga el alma en la vivencia de esa separación definitiva e incierta.
Morir puede ser un acto involuntario o provocado, por sí mismo o por otro y en cualquiera de sus formas la pregunta que estruja el alma es la misma…
¿por qué?…

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“Salir del dolor de perder a un hijo para ayudar a otros.” (LA NACIÓN)

Quiero compartir con ustedes esta hermosa nota realizada por Iván Pérez Sarmenti, corresponsal del Diario La Nación a referentes de organizaciones que brindamos apoyo a padres de hijos fallecidos. En orden estamos: Alicia y Gustavo Berti (fundadores de Renacer), Clr Jessica Ruidiaz (fundadora de Fundación Era en Abril), María Esther Rodríguez (Fundadora de Fundación María Cecilia de ayuda al niño oncológico) y Silvia Irigaray (Asociación Madres del Dolor).

Padres que a causa de sobrellevar el peor duelo deciden resignificar el sufrimiento para contener a pares que atraviesan la misma situación o para evitar que otros chicos tengan el mismo destino que tuvieron sus hijos

Por Iván Pérez Sarmenti  | Para LA NACION

Todos coinciden en que es un dolor tan grande que nadie se anima a ponerle nombre. No hay manera de nombrar a un padre al que se le murió un hijo. Y aunque sumidos en lo peor que pudo pasarles en la vida, muchos decidieron construir desde la pena para ayudar a otros pares que atraviesan la misma situación o para evitar que otros chicos tengan el mismo destino que tuvieron sus hijos.

Con esa premisa, una de las primeras organizaciones que se fundó en la Argentina fue el Grupo Renacer, creado en 1988 en Río Cuarto, Córdoba, por iniciativa de Alicia Schneider y Gustavo Berti, papás de Nicolás, fallecido en un accidente a los 18 años. Hoy tiene sedes en casi toda la Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile, Panamá, México y España.

“La muerte de un hijo es un enigma y el hecho de que no tenga un nombre te obliga a buscar algo más allá de lo conocido y del duelo. Nosotros planteamos una respuesta trascendente: salir de nuestro dolor para ayudar a otros que sufren”, explica Berti.

Renacer es un grupo de ayuda mutua donde no hay ninguna jerarquía ni institucionalización, y está basado en la logoterapia, la escuela de psicoterapia vienesa de Viktor Frankl que se centra en encontrarle sentido a la propia vida tal cual es, aun en las situaciones más difíciles. “Tenemos que transformar la tragedia en un triunfo personal, en un logro humano”, continúa Berti, que desde hace 15 años dejó la neurocirugía para convertirse en logoterapeuta.

“Toda nuestra tarea es gratuita y buscamos un paradigma que nos cobije a todos, independientemente de la edad y causa de muerte de nuestros chicos, y está abierto a padres, abuelos y todo aquel que sufre por la muerte de nuestros hijos”, afirma Berti, que marca una diferencia sustancial con otros grupos: “Las asociaciones que se agrupan en torno de una causa de muerte están en contra de algo que quieren revertir; nosotros queremos armar una memoria colectiva a favor de la vida”. Renacer este año festejara sus 25 años en noviembre con un encuentro en Huerta Grande, Córdoba, al que ya confirmaron su asistencia más de 600 personas y donde una vez más, entre todos, intentarán buscarle un sentido a la tragedia.

Aliviar la pena

Jessica Ruidiaz en Suelta de Globos Planetario de Bs AsSe me ha hecho pedazos mi sueño mejor, se ha muerto mi niño , dice la letra de Era en abril, la canción de Jorge Fandermole, y Jessica Ruidiaz se sintió completamente identificada cuando la escuchó. Unos días antes, el 27 de abril de 2006, había fallecido Sofía, su beba de tan solo dos meses, y ella sumida en el dolor más grande, decidió buscar ayuda porque necesitaba contención para poder aliviar su pena.

“Me sentía incomprendida. El psicólogo no me alcanzaba, la gente no sabía cómo ayudarme y trataba de minimizarlo, de distraerme para que estuviera mejor, pero yo terminé con ataques de pánico porque necesitaba evacuar mi dolor y llorar”, explica Jessica, que a partir de su experiencia creó Era en Abril, la primera organización en América latina que provee ayuda a los padres de bebes fallecidos en el embarazo, en el parto o después de nacer.

Se decidió a crear su propio espacio porque no encontró ningún grupo específico para padres que habían perdido bebés. Una de las personas con la que más se identificaba era Adriana, mamá de Franco, a quien conoció en el sanatorio porque sus hijos estaban internados uno al lado del otro y fallecieron con pocos días de diferencia.

“Con ella hicimos el duelo juntas, hablábamos todos los días por teléfono, llorábamos, recordábamos a nuestros bebés y unidas fuimos saliendo adelante”, recuerda. Y así pensó que era necesario hacer un grupo específico donde poder encontrarse y apoyar a otros padres que pierden un hijo. “Tomé esa tarea como propia, como la misión que me dejó Sofía”, afirma.

IMG_0427 (Copiar)“Empezamos las reuniones presenciales en mi casa, que se extendían hasta las 12 de la noche y llegábamos a ser 12 personas en mi pequeño departamento por reunión semanal”, recuerda.

Hoy cuentan con sedes en 11 estados de México, Venezuela, Chile y Estados Unidos, y reciben sólo en la Argentina entre 60 y 100 consultas todas las semanas. Además, este mes comienzan a dar charlas en el Hospital Materno Infantil de Avellaneda, provincia de Buenos Aires, no sólo para ayudar a los padres, sino también a los profesionales para que sepan cómo enfrentar esa situación.

“Luego de que te dan la noticia, el momento más duro es irte del sanatorio con las manos vacías. Es la sensación más fea del mundo -explica Jessica-. Los obstetras, que se preparan para traer vidas al mundo, tampoco saben qué hacer en ese momento. Es duro para todos, no sólo para los padres.”

Era en Abril no cuenta con ninguna ayuda oficial y se mantiene gracias a bonos contribución de sus participantes. Pero de todas maneras tratan de brindar lo más importante que necesita un padre en ese momento: un hombro donde llorar hasta poder, de a poco, acostumbrarse a convivir con el dolor.

Oncología infantil

La leucemia es el cáncer que se da con más frecuencia en los niños y es el que padeció María Cecilia Trotta, a quien le habían indicado un trasplante de médula. Y aunque encontraron un donante compatible en Israel, y gracias a una colecta que realizaron sus padres con el apoyo de la comunidad de Beccar (al norte del conurbano bonaerense) pudieron juntar el dinero necesario, no logró vencer la enfermedad y falleció el 10 de abril de 1991.

Sus padres, María Ester Rodríguez y Osvaldo Trotta, que habían logrado juntar 80 mil dólares, decidieron hacer un plebiscito entre los que habían colaborado para decidir el destino de ese dinero que no habían podido usar.

“Esa plata no era nuestra”, afirman estos padres, que comenzaron a reunirse con otros que habían vivido la experiencia de tener un hijo con esa enfermedad y decidieron crear la primera fundación pediátrica latinoamericana con un servicio propio de oncología infantil dentro de un hospital público municipal.

Así nació la Fundación María Cecilia de Ayuda al Niño Oncológico, que hoy funciona dentro del Hospital Materno Infantil de San Isidro con cuatro médicos que ellos costean.

“El hospital nos presta el lugar y nos brinda el servicio de internación”, explica Sol, hermana de María Cecilia. Ella trabaja en la fundación y percibe un sueldo, a diferencia de sus padres, que si bien son los fundadores y el alma del proyecto, jamás tocaron un peso.

Osvaldo es remisero y María Ester, artesana, y viven de su trabajo porque ellos mismos establecieron que nadie de la comisión directiva puede recibir un sueldo de la organización.

“Todo lo que recaudamos es para ayudar a los chicos y queremos ser absolutamente transparentes”, explica Osvaldo durante una mañana en el bar del hospital, luego de haber trabajado toda la noche. Está sin dormir, pero accedió acercarse al hospital para contar su historia a la nacion, aunque él y su mujer aún hoy, a más de 22 años de la muerte de su hija, eviten volver al hospital y, sobre todo, al área de internación.

“Nosotros hacemos lo que haga falta, pero venir y ver a los chicos internados aún hoy nos hace muy mal. Enseguida viene el recuerdo de todo lo que pasamos con María Cecilia”, confiesa Osvaldo.

Hoy, la Fundación María Cecilia atiende más de 3.500 consultas por año y allí, cuatro de cada cinco chicos con leucemia logran curarse. Todo se realiza sin aportes ni subsidios oficiales, sólo con la ayuda de particulares y de lo que recaudan a través de distintas actividades, como el recital que Valeria Lynch realizó el 30 de septiembre en el Teatro Nacional de Buenos Aires a beneficio de la fundación.

Pero como explica María Ester, no todo es dinero: “Necesitamos plata para sostener el servicio y los remedios para los chicos, pero sobre todo necesitamos manos dispuestas a ayudar. A veces es necesario conseguir un remedio o arreglarle la casa a un chiquito de bajos recursos para que pueda volver a su casa”.

Búsqueda de justicia

Maximiliano Tasca tenía 25 años cuando fue asesinado en 2001 junto a otros dos chicos en una estación de servicio en Floresta por un suboficial retirado de la Policía Federal. Ese fue el golpe más duro para su mamá, Silvia Irigaray, pero lo primero que hizo apenas lo vio tirado en el piso fue llamar al Incucai para tratar de donar sus órganos. Así, las corneas y las válvulas del corazón de Maxi pudieron ir a personas que estaban esperando un trasplante.

“Ahí se marcó mi camino. Empezó otra vida, completamente distinta y con mucho dolor”, recuerda Silvia. Luego se dedicó a lograr que el asesino de su hijo fuera condenado y en ese camino fue conociendo a otras madres que habían perdido a sus hijos en distintos hechos de violencia.

“El dolor es tan enorme, pero después tenés que ver qué hacer: podés dar vuelta la página y no saber más del tema, como conozco a muchísima gente que lo hizo. A mí me haría daño no hablar de Maxi, no hacer algo.”

Con esa premisa junto con un grupo de madres crearon la Asociación Civil Madres del Dolor, para brindar asistencia y contención a familiares de hechos violentos.

“Hacemos esto porque estamos vivas, porque queremos a nuestros hijos y para que haya la menor cantidad de padres que sufran esto -explica-. Lo más importante que hacemos es contener. Cuando llama una mamá, primero la escuchamos y después la aconsejamos: llorá, pero también ocupate de ir a la fiscalía, de buscar los testigos. No podés perder más de 72 horas porque si no no podés demostrar cómo fue el hecho.”

Estas madres encontraron en la búsqueda de justicia una esperanza. “La justicia es sanadora. Por eso les pido a las familias que luchen por la justicia porque eso las va a aliviar. Pero yo también les tiro de las orejas a los jueces. Esa es la función de Madres del Dolor: primero contener y luego asesorar, y decirles para que tu hijo no sea sólo un expediente, el fiscal tiene que conocer tu cara.”

A casi doce años del asesinato de su hijo, Silvia sabe que “la vida ya no es la misma”, pero se aferra a los afectos que quedaron: su otro hijo y su nieto, Tomás. Pero también a todo aquel que necesita ayuda, porque participa en todas las acciones solidarias a las que la invitan y hasta se disfraza de payaso junto a los Payamédicos para darle alegría a los chicos que están enfermos.

“El dolor lo convertimos en esta lucha. Para mí es sanador. Y aunque hay dolor todos los días, también pasan cosas lindas, como que te agradezcan. Es triste el puente por el que llegaste a esto, pero es lindo batallar”, finaliza..

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1628163-salir-del-dolor-de-perder-a-un-hijo-para-ayudar-a-otros 

RENACER: (Grupos de ayuda para padres que enfrentan la muerte de hijos)
https://gruporenacer.wordpress.com/

FUNDACION ERA EN ABRIL: (Organización que brinda apoyo a padres de bebés fallecidos en el embarazo, parto o después de nacer)
http://www.eraenabril.org

FUNDACION MARIA CECILIA: (Ayuda al niño oncológico)
http://www.fmc.org.ar/

ASOCIACION MADRES DEL DOLOR: (Asistencia y contención a familiares de hechos violentos)
http://www.madresdeldolor.org.ar/

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